En la Escuela MTE entendemos el psicodrama desde una perspectiva integradora. No planteamos la formación como la adscripción rígida a una única escuela o corriente, sino como la adquisición progresiva de diferentes formas de comprender, leer y conducir el trabajo psicodramático.
Consideramos que conocer la diversidad histórica y metodológica del psicodrama amplía la capacidad de intervención del profesional. Cada modelo ha puesto el acento en aspectos diferentes de la experiencia humana: la espontaneidad y los roles, el inconsciente, el grupo, el cuerpo, el símbolo, las imágenes, los sistemas relacionales, las resonancias grupales o la multiplicidad de significados.
Por ello, durante la formación presentamos diferentes modelos y formas de trabajo, procurando que el alumnado pueda conocer sus fundamentos, experimentar sus herramientas y comprender la lógica desde la que cada una de ellas se utiliza.
El objetivo no es acumular técnicas ni mezclarlas indiscriminadamente. Una perspectiva integradora exige precisamente lo contrario: saber reconocer de dónde procede una herramienta, qué concepción de la persona y del proceso terapéutico la sostiene, para qué puede resultar útil y cuáles son sus límites.
De este modo, una persona formada en MTE puede aprender a trabajar desde una matriz claramente moreniana en unas situaciones, utilizar recursos procedentes del modelo de Rojas-Bermúdez en otras, incorporar la dimensión simbólica, atender al sistema relacional o aprovechar las resonancias y producciones del grupo cuando el proceso lo requiere.
La integración implica, por tanto, flexibilidad con fundamento teórico.
No se trata de elegir permanentemente entre escuelas, sino de desarrollar una mirada suficientemente amplia como para comprender que una misma escena puede ser observada desde diferentes perspectivas y que cada una de ellas puede revelar dimensiones distintas de la experiencia.
Cuadro comparativo de los principales modelos psicodramáticos
| Psicodrama moreniano o clásico | Jacob Levy Moreno, Zerka Moreno | Espontaneidad, creatividad, encuentro, tele, roles y acción | Protagonista, escenario, director/a, yo-auxiliares, auditorio; caldeamiento, dramatización y compartir; cambio de roles, doble, espejo, soliloquio, proyección de futuro | Activa y facilitadora. Acompaña la construcción de la escena y favorece nuevas respuestas | Constituye la matriz de la experiencia psicodramática y participa mediante resonancias, roles y sharing | Acción, cuerpo, escena, «como si», juego de roles, experiencia vivencial y posibilidad de transformación |
| Psicodrama triádico | Anne Ancelin Schützenberger | Integración entre psicodrama, psicoanálisis y dinámica de grupos | Articula Moreno, Freud y Lewin. Atiende simultáneamente al individuo, al inconsciente y a la dinámica grupal | Observa tanto la escena individual como el proceso que se está produciendo en el grupo | Especialmente relevante. El grupo es entendido como un campo dinámico de relaciones, transferencias y fuerzas | Mantiene la dramatización, los roles, la acción y la dimensión relacional propia del psicodrama |
| Psicodrama psicoanalítico | Serge Lebovici, René Diatkine, Didier Anzieu y otros desarrollos franceses | Inconsciente, fantasía, transferencia, contratransferencia y repetición | La escena permite representar conflictos y relaciones internas. Importancia de la interpretación y de aquello que se repite | Más centrada en observar, contener e interpretar los procesos inconscientes que aparecen en la dramatización | Espacio en el que se despliegan transferencias, identificaciones y fenómenos inconscientes | Utiliza acción, representación, personajes, escena y relaciones para acceder a aspectos difíciles de elaborar únicamente mediante la palabra |
| Modelo de Rojas-Bermúdez (Sicodrama) | Jaime Rojas-Bermúdez | Organización del psiquismo, esquema de roles, imágenes y comunicación | Núcleo del Yo, Esquema de Roles, construcción de imágenes, objeto intermediario, objeto intraintermediario, comunicación estética y psicodanza | Se mantiene claramente diferenciada de la escena como tercero excluido. Observa la forma que adopta espontáneamente el material | Funciona como matriz y contexto relacional, aunque se mantiene una diferenciación clara de funciones y roles | Mantiene la acción psicodramática, el cuerpo, el espacio, los roles y la expresión no exclusivamente verbal |
| Psicodrama simbólico | Irene Henche; influencia de C. G. Jung | Símbolos, imágenes, arquetipos, sueños, cuentos y procesos de individuación | Puede comenzar desde un cuento, sueño, metáfora o imagen en lugar de una escena biográfica directa. El símbolo posee múltiples significados posibles | Facilita la inmersión y exploración del universo simbólico sin imponer una interpretación cerrada | Matriz de resonancia y construcción colectiva de significado | Conserva la dramatización, la acción, el cuerpo, el espacio del «como si» y la creatividad |
| Psicodrama sistémico / sistema-escena | Pablo Población y otros autores integradores | Relaciones, sistemas y organización de la escena | La escena se entiende como un sistema. Importan las posiciones, distancias, jerarquías, vínculos y patrones relacionales | Facilita la observación y transformación de la organización del sistema representado | Puede ser entendido también como sistema y como contexto relacional | Comparte la utilización de la escena, los roles, el espacio y la representación concreta de las relaciones |
| Multiplicación dramática / psicodrama de la multiplicidad | Eduardo Pavlovsky, Hernán Kesselman | Resonancias, multiplicidad y producción colectiva | Una escena genera nuevas escenas en otros integrantes. No se busca una interpretación única ni necesariamente devolver todo al protagonista inicial | Favorece la circulación y multiplicación de escenas más que la búsqueda de un significado único | Fundamental. Se convierte en productor colectivo de escenas, sentidos y resonancias | Conserva la acción, la escena, la espontaneidad, el cuerpo y la creación grupal |

Elementos comunes
A pesar de sus diferencias, estas orientaciones mantienen una raíz compartida que permite reconocerlas dentro del amplio campo psicodramático. En todas ellas encontramos, con diferente importancia y formulación:
la acción frente al predominio exclusivo de la palabra; el cuerpo como fuente de información y expresión; la escena como espacio de representación; el «como si» como territorio de exploración; la posibilidad de representar roles, vínculos y experiencias; la dimensión relacional; la utilización de recursos creativos; y la confianza en que vivir una experiencia de una manera nueva puede generar comprensión y transformación.
Las diferencias aparecen fundamentalmente en dónde se coloca el foco de observación y en cómo se comprende aquello que emerge.
Así, ante una misma escena, diferentes modelos podrían formular preguntas distintas:
| Perspectiva | Pregunta que podría orientar la mirada |
| Moreniana | ¿Qué roles aparecen? ¿Dónde se ha perdido espontaneidad? ¿Qué nueva respuesta puede construirse? |
| Triádica | ¿Qué ocurre en esta persona y qué está ocurriendo simultáneamente en el grupo? |
| Psicoanalítica | ¿Qué conflicto, repetición, fantasía o dinámica transferencial se está representando? |
| Rojas-Bermúdez (Sicodrama sin P) | ¿Cómo está organizado el material? ¿Qué forma, imagen, distancia o estructura presenta? |
| Simbólica | ¿Qué significado puede tener esta imagen, personaje, cuento o símbolo para esta persona? |
| Sistémica | ¿Cómo están organizadas las relaciones? ¿Qué patrón mantiene esta escena? |
| Multiplicación dramática | ¿Qué otras escenas y resonancias despierta ésta en el grupo? |
Integrar no significa mezclar
Esta distinción constituye uno de los principios fundamentales de la propuesta formativa de MTE.
Trabajar desde un modelo integrador no significa utilizar indistintamente cualquier técnica en cualquier momento. Significa desarrollar la capacidad de escoger conscientemente desde qué lugar intervenir.
Una técnica psicodramática nunca es completamente neutra. La manera de introducirla, el momento en que se propone, las consignas utilizadas, aquello que observa la dirección y la forma de elaborar posteriormente la experiencia dependen del marco desde el que se esté trabajando.
Por ello, dentro de la formación MTE consideramos necesario que el alumnado pueda identificar progresivamente:
qué está haciendo, para qué lo está haciendo, desde qué modelo lo está haciendo y qué efecto espera facilitar con esa intervención.
La formación integradora pretende, en definitiva, evitar dos extremos: la rigidez de trabajar siempre desde una única perspectiva y el eclecticismo sin criterio de quien acumula técnicas sin comprender sus fundamentos.
La integración requiere conocimiento, experiencia, capacidad de lectura y criterio profesional. Sólo cuando se conocen suficientemente los diferentes mapas es posible elegir cuál de ellos ayuda mejor a comprender el territorio que tenemos delante.


